Jorge Navarro Dols

Think outside the box


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¿Por qué complicarse tanto las cosas? Os presento ‘Blanco y en botella’

blanco y en botella

 

Como pongo en muchas de mis presentaciones, trabajar en marketing y vino a veces es un horror. Porque está claro que desde que nacemos alguien nos toca con una varita mágica y automáticamente todos sabemos de marketing y de vinos (¡!). Al menos eso me ha ido pasando en los últimos años en muchas reuniones con amigos. Ufff… si nos pusiéramos a escribir sobre alguna de esas anécdotas daría para un especial de posts sobre el tema.

Y por eso, cuando he tenido la oportunidad, pensé en precisamente toda esa gente que lo que le gusta es tomarse una copa de vino sin estar reflexionando sobre la procedencia de la uva, si la vendimia se hizo a primeros o finales de septiembre o sobre cualquier otro término que un amplio porcentaje de mortales desconoce.

Por poneros en antecedentes, tenía entre manos el lanzamiento de un vino blanco de Rueda. Y además, llevaba ya varios meses con la idea de lanzar un vino que de lo que se hablar no fuera precisamente del vino, sino de los momentos que se comparten, se viven, se recuerdan… tomando una copa.

Y lo primero que tenía que hacer era pensar en el nombre. En algún post anterior, hablamos sobre aprovechar todos los recursos (mirar, escuchar…) que podíamos tener alrededor. Pues bien, lo que yo tenía era:

–          Un vino blanco

–          Una botella

–          Un folio en blanco

–          Flexo

–          …

Bueno, a decir verdad, tampoco tenía mucho a priori. Sin embargo, era todo tan evidente, tan obvio… Si tenía un vino blanco en una botella, ¿por qué no lo llamamos “Blanco y en botella”? Es tan simple (y cachondo) como eso… una invitación al disfrute por encima de cualquier estereotipo creado alrededor de esos minutos mágicos que suceden con una copa de vino en la mano. De hecho la nota de cata es un claro ejemplo del concepto:

“¿Por qué nos empeñamos en hacerlo todo tan complicado? Simplemente disfrútalo. Será la más obvia elección”.

Sí, caí en la tentación de poner un QR… Os prometo que este código redirige a la explicación de este concepto. Aunque he de confesar que por generación espontánea se está creando un grupo de rebeldes (no hay estructura organizativa definida… por ahora) que apuesta por incluir un QR que redireccione a otro de tipo de páginas más “interesantes” para poder comprobar cuánta gente realmente los utiliza. Pero bueno, de eso ya hablaremos en otra ocasión.

¿…y ahora qué? ¿Un vino tinto y otro rosado? ¿Se os ocurre algún nombre para esta colección? Propuestas (se valorarán también las deshonestas) serán bienvenidas…

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